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11.1.13

COMUNICADO / 8-1-06 / 8-1-13 EL PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES CUMPLE 7 AÑOS




 En una reunión llevada a cabo en Avellaneda en la Casa de la Unidad de la Izquierda, el domingo 8 de
enero, a la que asistieron militantes comunistas, organizaciones sociales, políticas, culturales y estudiantiles de Capital Federal y del conurbano bonaerense, se decidió conformar la Mesa Constitutiva del Partido Comunista de los Trabajadores. Tras varias horas de fraterno debate se llegó a tomar la decisión anunciada; los matices y la lógica y legítima defensa de posiciones subjetivas no fueron motivo de enconada disputa, al contrario; enriquecieron la asamblea y fortalecieron las coincidencias: necesidad de la herramienta-partido, convencimiento de que ese partido debe dejar atrás los viejos vicios sectarios, divisionistas y burocráticos de la izquierda, reivindicación de la ideología marxista-leninista…” (Avellaneda, 8 de Enero de 2006 – Conformación de la Mesa Constitutiva del Partido Comunista de los Trabajadores)  
Hace siete años, el 8 de enero de 2006, se constituía el PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES. Pero no todo, para nuestro querido Partido comenzó ese día. Habría, pues, que remitirse a lo sucedido unos meses antes. Tras el evidente giro a la derecha de la burocracia del PCA (o como lo solemos llamar nosotros: “PCredicoop”), hoy plasmado en la vergonzante alianza con el kirchnerismo, un grupo de militantes comunistas daban a conocer lo que dieron a llamar la “Carta Abierta a los Comunistas” en noviembre de 2005. Reza, certeramente, la carta: “No se es comunista por decirlo, por llevar el nombre y la bandera, ni siquiera por tener el carnet; se es comunista por las ideas y una práctica consecuente, y una actitud de vida coherente con las mismas. Estos principios para nosotros son irrenunciables.”
Y sí. Si hay algo en lo que un comunista no piensa jamás es renunciar a sus ideas y a la lucha por ellas. Motivos para seguir, sobran. Sobraban en aquel momento: Por un lado, la defensa del marxismo-leninismo, el irrenunciable sueño de una sociedad sin explotadores ni explotados, la anhelada liberación de nuestro pueblo. Por el otro – y antagónico al anterior, por cierto – la falta de coherencia y ética revolucionaria, el ocultamiento, la mentira y la descalificación, aprietes y sanciones de las dirigencias burocráticas y traidoras ante quienes expresasen lo que pensaban. Todos estos motivos fueron suficientes para que, el 8 de enero de 2006, reunidos en asamblea, un importante grupo de compañeros – en su gran mayoría, ex militantes de años del PCA y firmantes de la Carta Abierta – decidieran formar el PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES. Bien continuaba la carta: “convocamos a la militancia a oponerse a esta traición a la clase y a la ideología, a refundar el Partido. Para construir la verdadera herramienta que liberará a nuestro pueblo de toda explotación.”
El desafío no fue, pues, formar un nuevo partido en medio de tanto divisionismo – “no queremos una nueva división en la izquierda, pero no podemos compartir el mismo espacio con quienes han cometido semejantes atropellos a la ética y el democratismo revolucionarios, es decir, con los burócratas, a los que sería un imperdonable error considerarlos como parte de la izquierda” – sino construir juntos el verdadero Partido Comunista de los trabajadores, bajo el ideario marxista- leninista, que bregara por la lucha por el Socialismo, lejos de los viejos vicios de la vieja izquierda. Un Partido que se jactara de ser anti dogmático, anti burocrático, que se opusiera a la autoproclamación, al sectarismo y al pensamiento único. Que no cometiera los mismos errores del pasado. Un espacio donde el centralismo democrático, el pensamiento dialéctico y la integración con los movimientos de masa fuesen una realidad.
Y sobre estas bases, hace 7 años, se formó nuestro querido PCT.


“De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: De la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.” (Mario Benedetti)
Los 7 años del PCT transcurrieron bajo el poder de el pseudo progresismo K, que – por más lavadas de cara que intenten hacer – continúa gobernando para las empresas multinacionales, celebrando el pago de una deuda comprobadamente ilegal, ilegítima y fraudulenta. Siete años de un minucioso cuidado del capitalismo “serio”, generador de desigualdades. Siete años en los que los bancos y financieras ganaron como nunca lo hicieron en la historia de este país. En los que la judicialización de la protesta social se profundizó con la Ley Antiterrorista, intentado justificar la persecución, el procesamiento y encarcelamiento de compañeros del campo popular. Años de gobiernos kirchneristas donde la dependencia a las inversiones y financiamientos extranjeros siguen en pie. En los que profundizar el “modelo nacional y popular” significó – y significa – la continuidad de las privatizaciones menemistas de los servicios públicos (que no sólo perpetuaron, sino subsidiaron durante 8 años), de la entrega de nuestros recursos naturales a manos de transnacionales, del trabajo en negro “promocionado” desde el mismo Estado, del agregado de IVA en alimentos y medicamentos. Un modelo populista que defiende celosamente los intereses de la burguesía y las corporaciones… y apoyado por lo más siniestro de la supuesta “izquierda revolucionaria”, de quienes se dicen, sin ruborizarse por la vergüenza, ser marxistas.


Pensamos como COMUNISTAS y actuamos como COMUNISTAS
No creemos que la legitimación ante las masas populares se exprese en la complicidad ante el saqueo, la represión y el engaño a nuestro pueblo. Y que muy lejos está de la liberación.
Con aciertos y errores, intentamos ser consecuentes con lo que decimos ser. Nos reivindicamos marxistas-leninistas, alzando la figura de nuestro querido Che.
No hemos sido nunca, y no seremos jamás, furgón de cola de la burguesía ni lacayos de sus intermediarios políticos.
No hemos abandonado ni traicionado JAMAS nuestras ideas.
Desde el PCT siempre hemos apostado, lejano a cualquier tipo de alianza con la derecha, por la Unidad de la Izquierda Revolucionaria. Hace 7 años expresábamos: “es evidente que la dispersión es funcional al interés y al poder de los explotadores; es decir, al sistema capitalista.
La unidad, entonces, no es una condición suficiente, pero sí absolutamente necesaria. Por eso creemos fundamental comenzar urgentemente a transitar un camino de convergencia, un espacio de verdadera unidad, donde se debata firme pero fraternalmente y donde, como premisa, se levante la bandera de la no división, sin vanguardismos autoproclamados, ni iluminados dueños de la verdad (y ojo, que esto nos cabe a todos, desde las prácticas sectarias hasta los amplísimos posibilismos). Una especie de Congreso de la Izquierda.
Lo que está bien en claro es la incapacidad que todos hemos tenido hasta ahora para conformarnos en alternativa para la clase trabajadora y el pueblo. Debemos encarar el futuro, sobre todo, con humildad, porque debemos construir sobre tierra arrasada…”.

Hoy reafirmamos cada una de aquellas palabras.
Ponemos el corazón en cada lucha, en nuestra militancia y, por supuesto, en nuestro Partido; un partido joven, en construcción. Del grupo inicial de 29 compañeros entre Avellaneda, Malvinas y Lanús, ahora contamos con células en varias provincias de nuestro país. Cada compañero, cada compañera, milita en algún gremio (de los que muchos somos delegados) o espacios de masas. Contamos con nuestra página oficial en la web, además de otras sociales en las que difundimos nuestras ideas, posiciones y damos lugar al debate fraterno.
Por poco que a veces nos pueda parecer, sé que se ha hecho mucho. Y todo, basado en el esfuerzo de los compañeros. Sin ir más lejos, los recursos económicos son escasos pero provenientes de cada uno de los integrantes de nuestro Partido.
¡Y qué decir de Perspectiva de Clase! nuestro órgano de prensa. Un orgullo distribuir nuestro periódico por todo el país…
Intentamos ser consecuentes en cada paso que damos, diciendo lo que pensamos y haciendo lo que decimos. Apostamos a la Unidad en serio. Creo que en estos años, lo hemos demostrado: participamos en cuanta lucha se desarrolla en nuestro país, impulsamos cuanto espacio de coordinación sea posible, conformamos y participamos en aquellos que en algún momento pudieron concretarse. Infinidad de actividades conjuntas con organizaciones hermanas, como charlas, debates, actos en distintos puntos del país. Nos une un lazo ideológico, fraterno y de gran amistad con los compañeros de diversas organizaciones con los que compartimos talleres, actividades y luchas.
Sabemos que la única forma de lograr una sociedad justa, libre e igualitaria, sin la opresión de unos pocos sobre las mayorías, necesitará de una fuerte herramienta política revolucionaria, con una sólida inserción en las masas y de la construcción de poder obrero y popular que pueda desterrar al poder burgués.
Imposible será sin una verdadera Unidad de la Izquierda.
Seguiremos reafirmando nuestros principios y nuestro intento en la reconstrucción del verdadero PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES.

"Si no se alcanza el poder, todas las demás conquistas son inestables, insuficientes,
incapaces de las soluciones que se necesitan, por más avanzadas que puedan parecer". (Ernesto Che Guevara)


¡¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES!!





Podemos decir, orgullosamente, que nuestro Partido es un espacio donde realmente se respeta el centralismo democrático, donde cada compañero es escuchado y valorado. Donde no se juzga ni sanciona a nadie por opinar distinto. Coherente en la teoría y en la práctica. El PCT - siendo un partido joven - ha logrado referenciarse dentro de la Izquierda Revolucionaria en nuestro país y ello es el resultado del compromiso en la militancia de cada compañero. Las pérdidas físicas de dos de ellos, Laura Canosa y Jorge Fernández, miembros de la Dirección Nacional y fundadores del Partido, han sido golpes muy duros de los cuales nos ha costado levantarnos. Los dolores pesan y eso, al fin y al cabo, demuestra la calidad humana de este grupo de militantes. Los camaradas Laura y Jorge, han dejado una huella imborrable en el PCT. Los recordamos, como merecen, levantando las banderas de la lucha a la que han dedicado sus vidas: un mundo digno de ser vivido, sin explotadores ni explotados. ¡Hoy como siempre, presentes en cada lucha!